Escribe Willie Morón Fonseca

* Periodista-Investigador

 

¡Aniversario para el recuerdo! Despertando la conciencia cívica se recuerda la azarosa historia del bicentenario de la revolución de 1812, la que nos permite poner énfasis de la producción historiográfica al escribir éste testimonio palpitante para nuestros lectores con un relato claro y de gran valor nacional. El Perú es un país con un historial prolongado que evidencian, rica en creación, también tortuosa, cortada abruptamente por la conquista española. Mayor importancia repercutió esta revolución de Huánuco de 1812, cuyos principios se basaban en la razón, la igualdad y la libertad.

Acontecimiento que conmovió al poder político virreinal representado por el virrey José de Abascal quien era el representante del rey de España, y como tal gozaba de la máxima autoridad en su territorio.

Tenía atribuciones políticas, judiciales, militares, económicas y religiosas; y el Intendente de Tarma José Gonzales de Prada a ello se incorpora los subdelegados de Tarma, Cajatambo (Lima) y Pasco tenía el financiamiento de la Caja Real de Cerro de Pasco, fue una coyuntura social que los pueblos marginados se rebelaron de siglos de dominio, colonización, explotación y sojuzgamiento punitivo.

El sacerdote Yadó, de Huariaca califica a todos en forma desfavorable como los peores explotadores: “tienen la debilidad de dar cuanto tienen por un bastón o galones”. “La ambición, la ignorancia, la tiranía, es hija de un pueblo ignorante”. Aquí robustecieron su espíritu por la libertad, el patriotismo rechazando la venganza por la justicia.

 

CAUSAS INICIALES

 La posesión fidelista liderado por Domingo Berrospi y posteriormente por el criollo Juan José Crespo y Castillo, y que propone los criollos locales que no tenían títulos nobiliarios, pero que disfrutaban de una cómoda situación económica obtenida por el ejercicio de un cargo, ejercían de autoridades sin intromisión del poder virreinal como del intendente de Tarma porque se heredaba desde entonces (la corrupción colonial) para adquirir el puesto político previo compadrazgo.

Crespo y Castillo tuvo la misión más difícil que fue un levantamiento de tipo indígena rural. Intervinieron también algunos miembros del clero (Ledesma, Villavicencio, Durand, etc.).Con ello cierra este ciclo y abre otra, la historia trágica de los vencidos, de una población indígena sojuzgada a la causa de la revolución de Huánuco fueron a la vez sociales y políticas. Los indígenas estaban descontentos por el abuso de autoridad no sólo por los repartos de la mercadería sino también por el saqueo de sus cosechas.

Aumentó el descontento fue pues general, especialmente contra las autoridades y los extranjeros, así eclesiásticos, como civiles y militares. Se traducía ese descontento por carteles, pasquines que aparecían fijados en las esquinas y también circulaban libremente. Mientras que los criollos resistían su postergación en los puestos públicos. Sólo les dejaban ser “cobradores de mulas”.

BRILLARON CON ESPLENDOR

Hubo también motivaciones de tipo mesiánico religioso, pues circularon rumores sobre el regreso del inca. Uno de los más activos fue el clérigo fray Marcos Duran Martel, que demostró tenacidad, convicción de un ideólogo para dirigir y programar de manera estratégica el ingreso a Huánuco, ellos señalaron el camino con la participación de: clérigos y laicos; criollos, mestizos e indios y de toda condición económica. Aunque particularmente los mestizos e indios de las comunidades: panatahuas, chupachos y huamalíes formaron el grueso de las fuerzas de choque.

En una palabra, aquella insurgencia fue obra de los huanuqueños en general, tuvo el seño de una revolución popular, multitudinaria, surgió ella de la masa social. El derecho de rebelión y de justicia social para el pueblo explotado, fueron de: Mariano Aspiazu, Francisco Ledesma, Ignacio Villavicencio y de los clérigos de los pueblos andinos que simpatizaban es el caso de José Ayala de Chupán. Cada uno de ellos, ejercieron la labor ideológica para concientizar a la población andina en sus sermones y por otro la difusión de ideas en conversaciones personales y grupales en torno a la zona de su ejercicio. La mañana del 23 de febrero, la ciudad de Huánuco colonial, habitada de criollos pro españoles, residencia de comerciantes, políticos y autoridades fue tomado por los indígenas que piden de manera radical la expulsión de los españoles para que la autoridad recaiga en un representante del inca Castelli, se deseaba la autonomía andina en 1812.

                                                                   

MOVIMIENTO PRECURSOR

“Lucharon en defensa del derecho y la justicia”  La revolución libertaria de 1812 se debe al movimiento económico social acaecido en las ciudades de Huánuco y Ambo y que tuvo su repercusión en los pueblos de Huamalíes. Los que iniciaron esta revolución fueron los indios de Panao. Y como ocurre la madrugada del 23 de febrero en Huayupampa el enfrentamiento entre los huestes españoles liderado por el subdelegado Diego García y la masa indígena proveniente de los pueblos: Panao, Umari, Malconga, Valle, Acomayo que se hallaba liderado por José Contreras y los hermanos José y Andrés Rodríguez. El fraile Durán Martel su celda le sirvió para almacenar armas y pólvora sino que en ella fueron preparadas las producciones literarias y artísticas del levantamiento. Ese fue el caso de un letrero o pintura que representa un águila hecha de flores negras y coloradas. Ese símbolo extraño parecía tener alguna relación con las ideas mesiánicas sobre la venida del inca.

CELOSO DEFENSOR

Se unió en el fragor de la lucha y llenó de heroísmo las páginas de nuestros anales patrios.  Marcos Duran Martel fue también autor de obras literarias en castellano y quechua de tipo revolucionario. Estos sueños de reivindicación incaica prosperaron entre los indios que hablaban del rey Castelli inca y del rey Huánuco para referirse al porteño Castelli y al huanuqueño Crespo y Castillo, respectivamente. El líder principal de los indios fue el capitán de los huamalíes, quien adoptó el nombre de Túpac Amaru en recuerdo del gran rebelde. Se cantaron también al son de la guitarra unas décimas contra los españoles:

                                                                               “ el chapetón y el criollo

                                                                                se unieron en amistad

                                                                                con la misma intimidad

                                                                                que un gavilán con un pollo”.

Crespo y Castillo, aunque criollo acomodado, le tocó la titánica labor de organizar y concretar la defensa y no dejaba de tener creencias indígenas. Era aficionado a caminar por los campos persiguiendo los tesoros del inca excavando uno que él había titulado “templo del sol”.

Los indios parecen haber tenido propósitos más radicales que sus aliados criollos. Porque no sólo pretendían la salida de los españoles sino también la recuperación de las tierras de cultivo que consideraban suyas aunque estuvieran en poder de los criollos. Por su lado los agricultores criollos temían o simulaban temer que iban a ser quemadas las nuevas sementeras de tabaco. El tabaco era entonces un cultivo muy rentable pero estaba sujeto al control del estado a través del Estanco.

DIGNO HISTORIAL

El levantamiento tuvo éxito en sus inicios. Los indígenas y criollos comprometidos tomaron una Junta y lograron extender en casi todas las provincias vecinas a fin de lograr el bienestar general y la seguridad integral para el pueblo huanuqueño. Unidos los cerreños por el ideal de una defensa común y solidaria apoyaron e hicieron frente a los reclamos del enemigo.

Como respuesta a esta provocación los españoles organizaron una contra ofensiva desde la perla de los andes Tarma bajo el mando del Intendente José Gonzales de Prada (padre del escritor republicano Manuel Gonzales Prada) quien derrotó a los patriotas en el puente Ambo. Allí una vez más se impuso la diferencia de armamento, lo que permitió que hubiera 500 muertos entre los patriotas y ninguno entre los realistas. Lugar preeminente ocupa en esta gloriosa jornada, la figura de Juan José Crespo y Castillo, un hombre cuyas cualidades lo hicieron destacar como verdadero líder de esta revolución, asimismo el clérigo agustino fray Marcos Duran Martel aquel sacerdote que ha dejado su valentía, valor, temple y constancia.

Esta revolución de Huánuco de 1812 fue valioso aporte a la independencia política fue un auténtico movimiento precursor de la Independencia nacional, gesta heroica que iba a culminar, 9 años después, con la proclamación de la independencia por el Cabildo de Huánuco. Fue el preludio del debilitamiento al poder virreinal que se hacía incontrolable a la sublevación popular, estaban los casos de Tacna, Cusco, Huarochiri, y Ayacucho, los reclamos y litigios políticos en las intendencias y subdelegaciones amerita sendos análisis para devolver a la ciudadanía la memoria histórica olvidada.

FUE AUREOLADA DE GLORIA

Fue el camino más expedito para sustraer al Perú del dominio de la corona española y, en adelante. América hispana respirara vientos de libertad plena. En palabras de Basadre, “una revolución con medidas de precaución y seguridad”, una república que nace cercenada, excluyendo a la inmensa mayoría de la población indígena y negra, cuyas consecuencias se perciben hasta el presente. El fray Marcos Durán Martel fue el inspirador y tal vez si el alma del movimiento separatista.

El Intendente Gonzales de Prada se preocupó de formar el proceso; presidió el tribunal, asesorado por D. Pablo Travitazo, al que nombró auditor de guerra interino, para el caso había en la cárcel más de ciento veinte acusados. Tomadas todas las declaraciones, se puso en libertad a muchos bajo fianza. De Lima fue enviado D. José Martín bajo custodia, para que fuera comprendido entre los procesados. Una vez que se dio fin al proceso, fue remitido a la metrópoli, a fin de que la audiencia en la sala del crimen expidiera la sentencia. Este es el verdadero trasfondo de éste movimiento. ¡Queremos patria para todos, democracia para todos, justicia social para todos, igualdad de derechos para todos, un futuro digno y próspero para todos!.

 

DERROTA DE LOS REBELDES

Fue una derrota más importante de los que muchos se imaginaron. Gonzales de Prada abrió proceso militar a más de 40 de los cabecillas, sentenciándolos a muerte, prisión y destierro. Crespo Castillo y Rodríguez fueron fusilados en el frontis de la antigua catedral, y Norberto Haro ahorcado en la plaza de Armas de la ciudad huanuqueña, en la mañana del 14 de setiembre de 1812. A los restantes patriotas se les condujo a sufrir prisión en el Real Felipe del Callao, el resto fueron trasladados a las minas de Cerro. Fray Marcos Durán Martel, primer promotor y director de la insurrección, y Cayetano Morales fueron conducidos a Lima y embarcados para España el 13 de octubre de 1812. Llegado a la península el sacerdote Durán fue desterrado al presidio del Ceuta, situada en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, en donde cumplió su sentencia en el hospital nacional, sometido a ración de presidiario, privado de ejercer su ministerio sacerdotal y sin la posibilidad de poder retornar al Perú. La rebelión indígena de Huánuco del 22 de febrero de 1812 se dirigió contra el régimen colonial.

Las tropas del virrey Abascal se organizaron en Cerro produciéndose el enfrentamiento en Ambo. El Intendente de Tarma reconquistó Ambo el 10 de marzo 1812 con un contingente colonial, los rebeldes abandonaron  Ambo y Huánuco. Los indígenas se dispersaron y los cabecillas fueron apresados Juan José Crespo y Castillo, el curaca Norberto Haro y el alcalde pedáneo de Huamalíes José Rodríguez fueron enjuiciados y ejecutados, a otros se les desterró y muchos fueron puestos en prisión. La revolución huanuqueña loes gestores y ejecutores, fueron hijos de la ciudad y términos, mestizos e indios que a la vez modularon el quechua y el castellano-; tuvo en verdad, un éxito efímero, y solamente conmovió el área que hoy corresponde al departamento de Huánuco. La participación de los indígenas habría sido una de las causas de la derrota de la rebelión.

Una respuesta de la noticia “ BICENTENARIO DE LA REVOLUCION 1812: EL CRIOLLO JUAN JOSÉ CRESPO Y CASTILLO EN HUÁNUCO PROTAGONIZÓ EL LEVANTAMIENTO INDÍGENA”

  1. BICENTENARIO
    Un día como hoy hace 200 años, con el ataque de los pobladores nativos a los españoles y criollos que avecindaban en la ciudad de León de los Caballeros, se inició la formidable rebelión de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes. Aquellos que gastan palabras y dineros so capa del Bicentenario, ¿harán algún recordatorio a nivel oficial?
    “Sábado 22 de febrero a las 9 de la noche llega a la ciudad un mayordomo de la chacra de la Dispensa, distante dos leguas de Huánuco, avisando que los indios venían a entrar por el puente de Guayaupampa, un cuarto de legua al este río debajo de la ciudad. Aquí fue el desorden. No se dio una disposición acertada y los vecinos concurrieron al puente con las armas que pudieron haber a la mano en aquella angustia. Como nadie mandaba ninguno obedecía, y en toda la noche hasta las ocho de la mañana del 23 no se pudo conseguir más que impedir a los indios el paso del puente, a costa de dos muertos de nuestra parte, y un europeo mortalmente herido. Según las relaciones más justas no habría 500 indios en la otra banda del río y a lo más 4 escopetas que hacían un fuego tardo y mal dirigido, pues en toda la noche de luna a muchos objetos no pudieron acertar más de dos tiros, porque el alférez don Agustín Pérez fue muerto a palos y pedradas por haberse atrevido a pasar el puente algo borracho y caídose en la otra banda. Del lado de Huánuco hubo más de 20 armas de fuego que hicieron algunas muertes no pudiéndose graduar el número porque por la noche los indios echaban sus muertos al río. Poco después de las 8 de la mañana se vieron ya pocos defendiendo el puente tanto de europeos como de naturales del país (criollos). Entonces supieron que por los cerros al noroeste bajaban indios, y se retiraron a la plaza en donde apenas se juntaron 11 hombres con algunas armas. Aquí los jefes con pretexto de buscar gente salieron de la ciudad y los siguió el resto de algunos que salieron por delante. Los indios pasaron el puente y unidos a los que bajaron por los cerros…”.
    (Relación verídica y auténtica de la revolución que estalló en la ciudad de León de Huánuco el sábado 22 de febrero de 1812, escrita por el Dr. Pedro Ángel Jedó, cura español de la doctrina de Huariaca y dirigida al ilustrísimo señor doctor fray Bartolomé de las Heras, arzobispo de Lima).

Comenta la noticia. Respetamos su opinión. No se permiten insultos.

MásTv.. desde la Tierra del Cóndor Pasa










Hoy Perú... Desde cualquier lugar del Perú sea protagonista de las noticias. Envía tus noticias, fotos, videos: hoy@cp.pe