Valioso hallazgo en Huánuco del templo de las manos cruzadas de Kotosh por la misión japonesa en 1960
La existencia de Kotosh en la historia, en sus bodas de oro
Escribe Willie Morón Fonseca
Periodista-Investigador.
“La conservación arqueológica es tan importante como la investigación” interesantes evidencias del pasado a favor del patrimonio arqueológico de Huánuco, podemos apreciar y disfrutar, de sus 50 años de descubrimiento. Kotosh centro arqueológico, ubicado a 5 km. al oeste de la ciudad de Huánuco, cerca al río Mito, donde se levanta una huaca que fue señalada por Julio C. Tello (1935) como un monumento de gran interés arqueológico. ¿Cómo se pudo lograr? Un año antes el Dr. Javier Pulgar Vidal había explorado la zona, interesado por lo que parecía ser un promontorio artificial de unos 21 m. de diámetro y 12 m. de alto.
Tuvo una importancia especial en el desarrollo de la civilización andina y amazónica, ya que en base al desarrollo local se precisó la existencia de una época pre-cerámica. Destacando en el conjunto una monumental obra inspirada del “templo de las manos cruzadas”, éstas últimas consideradas como primera escultura de América, pieza básica de aquella religión andina de 4,200 años a.C. y 220 años d. C.
SANTUARIO HISTORICO
¿Sabía qué…? Tuvieron que transcurrir 50 años para su descubrimiento. Hurgando los añosos y polvorientos documentos de la biblioteca Nacional, fue la primavera de 1960 a orillas del río Mito en Huánuco. Sobre un antiquísimo promontorio, conocido como huaca Kotosh. El interés del Dr. Javier Pulgar Vidal había ido y venido infinidad de veces al igual que el péndulo del tiempo que después de 4,200 años se detenía a contemplar un extraño hallazgo en la esquina noroeste de la Cámara Sagrada del Templo, más antiguo de América.
En los eslabones sueltos de esta cadena pre-histórica, se hallaban dispersos por todo el territorio andino y fueron silenciosamente apareciendo el primero fue descubierto en Kotosh, otro apareció en Sechin, luego en Chavín y quizás existan más en tantos otros lugares. Pero el broche principal que cerraba la cadena fue encontrado muy lejano en Challapata, pequeña aldea de Oruro, allá en Bolivia, sitio asociado al Capac Ñam, la ruta de Wiracocha. Después que se encontrara en Kotosh, modelado en barro, el mismo signo grabado en piedra apareció en Sechín de las Estelas.
JAPONESES CON INTERESANTES EVIDENCIAS
En nuestro acucioso trabajo de investigación histórica permite conocer que D. Seichi Izumi, quien nació en Tokio en 1915, y murió en Japón en 1970, vino al Perú en 1955 e inició sus planes para realizar socavaciones en los andes de la región central. Intervino en excavaciones en el valle de Chancay. En 1958 organizó la primera expedición japonesa en la sierra. En 1960 dirigió la segunda expedición de la Universidad de Tokio a Kotosh (Huánuco), en donde se descubrió el famoso templo de “las manos cruzadas”.
Dirigió tres expediciones más para continuar las excavaciones en sitios asociados a Kotosh, en la cuenca del río Huallaga y otras zonas de la costa. Evaluó las condiciones de vida de los inmigrantes japoneses en el Perú. El gobierno peruano condecoró con la Orden del Sol en 1964. Aparte de su obra “Ancestors of the incas” publicó otras de gran valor arqueológico.
Kazuo Torada otro de los personajes importantes en el descubrimiento de las “manos cruzadas”, nació en Yokohama, Japón, en 1928, y murió en Tokio en 1987. Vino al Perú en 1958, integrando la primera misión arqueológica japonesa en los andes peruanos. Participó en las excavaciones y estudios que llevaron al descubrimiento de Kotosh en Huánuco.
En la segunda etapa de estudios en los andes, como director de la expedición científica a la América Nuclear hace importantísimos hallazgos en Huancaloma y Layzón en Cajamarca, que permiten desentrañar el período transicional entre las culturas pre-incas que se desarrollaron en esa región. Gran parte de su amplia bibliografía trata sobre sus investigaciones en el Perú. Ha merecido importantes condecoraciones del gobierno peruano. Fue declarado profesor Honorario de la Universidad Nacional “Hermilio Valdizán” de la ciudad huanuqueña.
EL ENIGMA DE LAS MANOS CRUZADAS
Dos brazos cruzados como un aspa misteriosa modelada en arcilla destilando misterio y ternura, aparecían lentamente como un enigmático símbolo teogónico que no tenía paragón en todo el mundo. El hallazgo de las que entonces se llamó “manos cruzadas”, símbolo puro de profunda fuerza espiritual, contradecía la barbarie atribuida a nuestros pueblos más antiguos.
Su imagen dejó mudos a los conspicuos epígonos de la cultura occidental que peyorativamente nos calificaban de “pre-lógicos”, siendo así que 4,200 años antes los europeos eran aún trashumantes tribus incapaces de concebir un símbolo profundo. Los arqueólogos japoneses que lo habían descubierto, reverentes ante la sacralidad del signo, no se atrevieron siquiera a intentar una explicación del mismo.
DEL DICCIONARIO DE HUANUQUEÑISMOS
De la memoria pródiga del Dr. Javier Pulgar Vidal, autor del Diccionario de huanuqueñismos (1967) la palabra “Coto o Cotosh” tiene el frío equivalente de “montón de piedras” y sirva para identificar ruinas de edificaciones muy antiguas, desgastadas por el tiempo, la intemperie y la acción del hombre, que al derrumbarse conforman justamente estos promontorios que hoy denominados “Gotosh”, “Kutush” o “Kotosh”.
En este sentido, existen comentarios muy generalizados de estudiosos que, coincidiendo con esta acepción, minimizan su real significado. Sin embargo, observado a la luz de la historia, significa mucho más que eso. El poeta, escritor, Esteban Pavletich, como huanuqueño, intuyó en su poema “Revelación de Kotosh” que en esos brazos diagonales estaban enredadas las raíces culturales de la tierra americana y dijo: “Kotosh, recia arquitectura primigenia/ basílica auroral del continente/ hontanar de la vida espiritual americana/ Hace miles de años.
REVELACION DE KOTOSH
Nuestros antepasados, pre-incas de la cultura Kotosh, construyeron cinco templos, uno sobre el otro, cada vez que por cuestiones climáticas este templo era sepultado por aluviones o cualquier otro fenómeno. Curiosamente, la quinta construcción se perdió con el paso del tiempo y el descuido. El Templo de las manos cruzadas, viene a ser la cuarta construcción, quedando sepultados, debajo de este los otros tres templos. Este descubrimiento corresponde a los investigadores japoneses: Seichi Izumi y Kasuo Terada, en investigaciones posteriores a la visita realizada por el peruano Julio C. Tello, en 1935 durante un viaje de inspección arqueológica.
ARQUEOLOGO JULIO C. TELLO CONOCIO KOTOSH
De los archivos de Julio C. Tello, quien caminó el Perú por más de tres décadas, este es el legado de un hombre que vivió intensamente y creyó en el poder civilizatorio. Tuvo el descubrimiento como pasión, verdadero “dinamo humano” lo llamó Alfred Kroeber. Porras lo calificó como el primer arqueólogo científico peruano”. Fundador de cinco museos y responsable de 34 expediciones arqueológicas, la imagen que nos ha legado de Julio C. Tello a través del tiempo es la del hombre humilde que a base de estudio logra superarse. Una imagen que por generosa ha terminado ocultando a Tello que todo peruano debiera conocer.
Por los años de 1925 ahondaría su interés sobre la importancia de la cultura Chavín y su enorme influencia; en 1925 descubre la cultura Paracas, anterior a la era cristiana; y en 1935 se interesa por los estudios de investigación sobre las “manos cruzadas” de Kotosh (Huánuco), Tello, consideró las “manos cruzadas” como una joya más preciada de Huánuco.
EL TEMPLO DE LAS MANOS CRUZADAS
Remodelaron el local con ciertas innovaciones. En el interior del templo de las “manos cruzadas” se encuentran los dos pares de manos cruzadas, en actitud pacífica, que representan las dos energías: masculina, al lado derecho, con el brazo derecho sobre el izquierdo; y la energía femenina, al lado izquierdo, con el brazo izquierdo sobre el derecho, ubicados ambos en forma simétrica (en armonía y equilibrio) y equidistante con el altar del fuego sagrado, representando la unidad del ying con el yang y la igualdad ante lo divino, la igualdad por encima de las diferencias físicas. La posición de las manos cruzadas forma un aspa (X), simbolizando el compartir en la acción, y la complementación; por lo tanto, la unión, el amor y la paz.
El templo de las “manos cruzadas” ha sido restaurado restituyéndose el tejido de la misma con hojas de yarina sobre la estructura de madera rolliza y el análisis del estado de conservación de las maderas de soporte de la estructura del techo en su conjunto; techado y ampliación de la rotonda; limpieza de la superficie del área intangible; limpieza y remoción de escombros del interior del templo, acarreados por las filtraciones de agua, sin ir más allá de lo ya excavado por la misión japonesa.
KOTOSH EL TEMPLO MAS ANTIGUO
Tello, en sus excavaciones, encontró fragmentos de cerámica que atribuyó a influencias culturales chavinoides, que abonaban su teoría de que el hombre de la sierra procedía de la selva, dado que Kotosh es un punto intermedio entre el trabajo de la madera silvícola y el de la piedra en la cordillera.
Excavaciones posteriores le darían la razón, al descubrirse allí una cadenilla de varios eslabones, labrada en un solo hueso. Pero no fue hasta 1960, cuando la expedición del japonés Seichi Izumi, auspiciada por la universidad de Tokio, encontró las célebres “manos cruzadas”, que el lugar cobró notoriedad siendo conocido desde entonces como “Templo de las Manos Cruzadas”.
Kotosh consta de tres templos superpuestos, con dataciones variables entre el 1800 y el 200 a. c. y la escultura de arcilla de las manos cruzadas se encontró en el más antiguo, del período arcaico o pre-cerámico, conocido también como Kotosh-mito. En los templos de las fases posteriores (formativo cerámico y clásico) se ha hallado también cerámica bastante avanzada, con hermosos colores. Los muros de sus edificaciones se caracterizan por el detalle de doble caravista y piedras graníticas unidas con argamasa de barro y posteriormente arcilla roja.
El templo de “las manos cruzadas” es cuadrangular, con dos niveles diferentes. El primero, con un área de 25 m2., representa la cámara sagrada del fuego, y en su parte central se halla un horno con canales subterráneos de ventilación donde se sacrificaban algunos animales. El segundo nivel es un ambiente de 4 (aspecto religioso), sobre el cual se levantó luego (en una ocupación posterior) el templo de los nichitos.
RESCATANDO LA OPINION INTELECTUAL
El Dr. Luis Repetto, en su visita a la ciudad huanuqueña, quedó impresionado sobre el legado más importante que descubrieron los japoneses desde los escombros y restos de un pasado que entonces era desconocido. Valiosos aportes sobre lo autóctono de la cultura andina las “manos cruzadas”, además la explicación de Kotosh y sus brazos diagonales: es la suprema dignidad guardada en la humildad de una arcilla millonaria. La cultura occidental sacralizó su vanidad y endiosó al hombre subiéndolo con sus miserias al “Olimpo”, mientras nuestro hombre andino es extraordinario.




Es una pena que los trabajos de Puesta en Valor de Kotsh, no hayan avanzado mas, desde hace 20 años, en que se hizo el proyecto de techado con paja yarina, la rotonda y el circuito interno, en la cual tuve el privilegio de formular y ejecutar ese proyecto con el apoyo financiero de la entonces Gobierno Regional, regresé a Huanuco despues de 11 años (2001) y en años posteriores, lo único que se avanzó fue instalar una sala de exposición, lo cual es bueno, pero el proyecto iniciado con el circuito interno era que sirviera de base para hacer un gran centro cultural, que por indiferencia de todos, incluyéndome yo, así como las autoridades de diferentes instituciones, no se ha avanzado casi nada, pero me siento contenta y orgullosa (en el anonimato), que ahora, Kotosh ya este dando los frutos económicos que nos puede ofrecer, además de fortalecer nuestra identidad, eso, y mucho mas, como una muestra de todo lo que nos puede ofrecer el patrimonio arqueológico si fuera valorado en su verdadera dimensión.