Por  Guillermo   Echevarría    Robles

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Es ésta  una oportunidad sin precedente de reunir, en la forma más útil para  los más, el acervo del conocimiento que el Siglo XX nos está legando.

Razón por lo que el presente comentario, lo dedicamos para los hombres como Mario Vargas Llosa,  Martha Hildebrandt y otros plumíferos, con la idolatría mística de los  librotes de literatura Carca, hoya e insustancial para el pueblo pobretón, y porque los pseudos duchos en el tema, no quieren escribirlos ni oírlos y menos en hacer de manera sensata la transmisión de perseverancia e integridad. Así,  la grande alma  pagana, la Psiquis del Misterio y del Ensueño arroja sus cantos a la Fatalidad las flores de su corona al campo de los bárbaros, y azota las cuerdas de su lira, los cerdos de la  Escritura, dormidos al pie del Arca Santa.

En ésta reseña penetrante, la Virtud es “Cardinal. Cada una de las cuatro (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) que son principio de otras en ellas contenidas” (Dicc. Enciclopédicos Océano. Edic-1998- España. P.982).Todo este concepto no significa en absoluto, por  eso como curiosos lo desciframos que, la Virtud es el Lábaro del Vicio; es una palabra vacía de sentido, torturadora, fatal para la mayoría de las almas que viven temblando bajo el despotismo de las grandes palabras de los neoliberales que rechazan la inclusión; o acaso, se gobierna la vida en nombre del Honor, y se muere sin haberlo visto, una vez siquiera, pasar Vencedor por cerca de uno; es el Vencido eterno. Se habla de la Justicia, y nadie ve su faz augusta, reinando en los consejos de los hombres. Se habla de la Humildad, y no es ella, sino la Cobardía, quien pone la otra mejilla al bofetón, ejemplo pseudos políticos. Se habla de Caridad y  asoma la Filantropía, que es la explotación de la Piedad, sacerdotes como Cipriani del Opus Dei (F.02-10-1928). Se habla de Honradez, y  asoma el Dolo, hecho prócer por el Éxito, regla automática 10% en Licitaciones (Gobiernos:  nacional, regional y distrital).

Sin embargo, bíblicamente la Virtud. “Es probidad, bondad, castidad (Pr. 21:10s); poder (Mr.5:30; Lc.6:19.R.V, Versión 1909.)” (Merril C. Tenney. Dicc. Manual de la Biblia. 1979. Miami. P.279). En la vida, es lo contrario porque se habla de Probidad,   asoma: el Peculado, que es virtud oficial, y el Agio, que es virtud Social (Ejm. Diezmo de las iglesias evangélicas); se habla de Piedad, y asoma la Hipocresía su faz compugida y beata; se habla  de la Virtud en la Religión y asoma el Mercantilismo farisaico su cabeza  tonsurada; se habla de la Virtud en el Matrimonio, y en esa Ergástula de leprosos, no se ve sino: el encuentro de dos disgustos y el duelo de dos depravaciones; se habla de la Virtud en el Amor, y el Amor no es sino la mentira de dos almas y el ayuntamiento de dos  monos.  Y en este carnaval de gentes virtuosas que nos asorda, no falta sino una cosa: la Virtud; y es porque la Virtud no es  el estado natural del hombre; el hombre virtuoso, si lo hubiera, sería un ser de excepción, un monstruo, y no llegaría a su desarrollo sin ser devorado por los otros.

Llegamos a otro extremo hablando de la Virtud, que es el “Teologal. Cada una de las tres (fe, esperanza y caridad) cuyo objeto es Dios” (Ibid, P. 982.), es otra réplica  conceptual, ya que la  Virtud, tal como se concibe, sería la atrofia de  todos los sentimientos vitales, la paralización de todos los órganos necesarios a la existencia, la renuncia a la lucha, es decir: a la Vida. La Virtud está en todos los  labios y en ninguno de los  corazones (no hay inclusión); la Virtud no tiene sectarios, pero  tienen  apósteles; todo el mundo la predica, particularmente mi patria chica, pero nadie la practica; de la  Virtud no existe sino el vocablo; alguien dijo: sed mansos, grita el lobo Transnacional a los hombres que hacen de ovejas; Sed humildes; grita el  Amo invasor a los  siervos; sed caritativos,  grita el explotador telefónico a los cándidos testaferros; sed generosos, grita el necesitado, a los pudientes felones sed magnánimo, grita el cobarde politiquero al Valeroso.  No delatéis, grita el criminal al cómplice juez dictaminador; no calumniéis dice el culpable sorprendido; dad a Dios lo que es de Dios, dice al Pontífice buitre; yo soy su Imagen; y al César lo que es del César, grita el Amo Transnacional; yo soy su Enviado del fraude.

En esto, ser Virtuoso es la quimera del neoliberalismo,  como en todo: Fingid, la Vida Política del Perú. “Conjunto de Actividades y  acontecimientos del ciudadano de los que no pueden  evadirse, porque siendo de naturaleza política y social económica, como lo es él mismo está en el deber de intervenir con la Virtud en la vida Política de la nación” (Mario Peláez Bazán. Dicc. Razonado. 1998. Lima. P.228). Lo que diría que son los hechos de la globalización, para  que no se cumpla la sostenibilidad, es la palabra de orden en el estado de mentira social en que vivimos. Lo que el liberalismo todavía conserva: Sed sumiso, dice al hijo el padre que mató  los suyos de pesar; sed casta, dice a la hija la madre que fue piedra de escándalo; sed fiel,  dice a la esposa olvidada el marido polígamo; sed tolerante, grita el sacerdote tigre, anatematizado los herejes. Amaos los unos a los otros, dice el odio sectario desde la roca de Efeso y  la igualdad es el escabel de la Ambición; y la Fraternidad es el brazo de Caín; y la  Libertad es la gran mascarada de la : Estética, Literatura- Arte, Filosofía, Ciencia, Geografía e Historia.

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